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jueves, 12 de julio de 2012

Charla ¿De qué manera afecta la electricidad al cuerpo humano?


En esta tercera charla – última que vamos a dedicar a tratar el tema de cómo afecta la electricidad al cuerpo humano -, hablaremos sobre los efectos físicos ‘no inmediatos’. Recordarán que en la charla anterior tratamos los efectos ‘inmediatos’.
Los efectos físicos no inmediatos se manifiestan pasado un cierto período de tiempo después del accidente.
Los principales son:



  • Manifestaciones renales. Los riñones pueden quedar bloqueado como consecuencia de las quemaduras, puesto que se ven obligados a eliminar la gran cantidad de mioglobina y hemoglobina que les invade después de abandonar los músculos afectados, así como las sustancias tóxicas que resultan de la descomposición de los tejidos destruidos por las quemaduras.



Se considera, generalmente, que la práctica de la alcalinoterapia precoz (absorción de 4 a 6 gramos de bicarbonado sódico disueltos en 1/3 de litro de agua inmediatamente después del accidente y, a continuación, cada 15-30 minutos hasta el ingreso en el hospital) tiene un gran interés, debido que se restablece la secreción y excreción de la orina, y se alcaliniza la orina, con lo cual se facilita la expulsión de la mioglobina producida.



  • Trastornos cardiovasculares. Los estudios médicos realizados demuestran que la descarga eléctrico es susceptible de provocar pérdida del ritmo cardíaco y de la conducción aurículo ventricular, que pueden llegar hasta el infarto de miocardio, además de trastornos únicamente subjetivos, como taquicardia, sensaciones vertiginosas, cefaleas rebeldes, etc.




  • Es frecuente, finalmente, que el choque eléctrico actúe bien como factor desencadenante y revelador de una lesión prexistente, o bien como factor agravante de lesiones ya diagnosticadas.




  • Trastornos nerviosos. La víctima de un choque eléctrico sufre frecuentemente trastornos nerviosos relacionados con pequeñas hemorragias, fruto de la desintegración de la sustancia nerviosa, ya sea central o medular. Normalmente el choque eléctrico no hace más que poner de manifiesto un estado patológico anterior. En individuos afectados de arterioesclerosis, el choque eléctrico favorece la aparición de hemorragias o de trombosis a nivel de vasos ya lesionados por la enfermedad citada.




  • Por otra parte, es muy frecuente también la aparición de neurosis de tipo funcional más o menos grave, pudiendo ser transitorias o permanentes. Normalmente, al cabo de dos o tres meses, sobreviene la curación de estas enfermedades neuropsíquicas.

  • Trastornos sensoriales, oculares y auditivos. Los trastornos oculares observados a continuación de la descarga eléctrica son debidos a los efectos luminosos y caloríficos del arco eléctrico producido. En la mayoría de los casos se traducen en manifestaciones inflamatorias del fondo y  segmento anterior del ojo. Hay que mencionar, además, la catarata  ocular, que puede aparecer al cabo de 46 meses de haberse producido el accidente eléctrico, pero no actualmente todavía no se ha descubierto el factor desencadenante de dicha lesión. Los trastornos auditivos comprobados pueden llegar hasta la sordera total, y se deben generalmente a un traumatismo craneal, a una quemadura grave de alguna parte del cráneo o a trastornos nerviosos.

Voltajes Bajos

No quisiera terminar esta última charla sobre este tema, sin mencionar el aspecto de los voltajes bajos.

Algunas personas piensan erróneamente, que los voltajes altos son los peligrosos; sin embargo, la realidad es que los voltajes de menos de 115 voltios también pueden matar. Hay demasiada gente que cree, por ejemplo, que una sacudida debido a un voltaje de menos de 115 voltios no ofrece ningún peligro.

En primer lugar, no creo que existan documentos que prueben que se han producido muertes debido a circuitos de 12 voltios o menos. Los voltajes que se usan en los transformadores de los timbres caseros y termostatos de los hornos, por ejemplo, están en una gama de 12-25 voltios y se consideran normalmente seguros.

En segundo lugar, existen documentos que prueban que se han producido muertes debido a descargas eléctricas de circuitos con un voltaje de por encima de los 45 voltios, por esa razón, se debería considerar a ese tipo de voltaje como peligroso.

Las estadísticas muestran que hay muchos trabajadores que mueren todos los años debido a contactos con circuitos de 115 voltios. Las autoridades en la materia afirman que cualquier sacudida proveniente de una corriente de más de 16 miliamperios puede matar a una persona. He aquí lo que eso significa. A 115 voltios, una bombilla de 100 voltios extrae aproximadamente 900 miliamperios de corriente, y una bombilla de 5 vatios extrae aproximadamente 50 miliamperios. Por consiguiente, la cantidad de corriente utilizada por la bombilla de 5 a 10 vatios extrae aproximadamente más que suficiente para matar a un ser humano. (Un miliamperio es una milésima parte de un amperio).

Recuerden que la condición de sus cuerpos tiene mucho que ver con las posibilidades de que reciban una sacudida fatal. Si sus manos están sudorosas, si sus calcetines y zapatos están húmedos, si el piso está mojado, o si están parados en un charco de agua, esta humedad permitirá que pase más corriente a través de sus cuerpos.

Por consiguiente – y con esto voy a terminar – observen una precaución extrema cuando trabajen con herramientas portátiles eléctricas en lugares húmedos o mojados o cuando estén cerca de objetos puestos a tierra que ustedes pudieran tocar y, al tocarlos, permitir que la electricidad llegue a tierra a través de sus cuerpos. 






sábado, 9 de junio de 2012

Charla: Cuidado de las Herramientas Manuales


Al promover la prevención de accidentes recalcamos mucho los dispositivos de protección tales como resguardos, cascos, botas o zapatos protectores, gafas, respiradores, y cientos de otras cosas. La mayoría, sin embargo, nunca pensamos que uno de los dispositivos de protección más importantes que tenemos es la herramienta en buenas condiciones que necesitamos para realizar el trabajo. Las buenas herramientas son dispositivos de protección porque remplazan a nuestras manos, hacen el trabajo que las manos no pueden hacer e impiden que estas se lesionen. Pero al decirles que una herramienta es un dispositivo de protección, me refiero a aquella herramienta que es la adecuada para realizar el trabajo, no un sustituto o una herramienta de ‘improvisación’.
Una herramienta de ‘improvisación’ es aquella que no es la adecuada para el trabajo a realizar. Por ejemplo, cuando se usa el lado plano de un hacha para romper rocas porque no se tiene a mano un martillo para ese propósito, o cuando se utilizan alicates en lugar de una llave inglesa para aflojar o apretar los adaptadores de una tubería, se están utilizando herramientas de ‘improvisación’.
Yo no puedo mencionar todos los casos en que podemos utilizar mal una herramienta, ni creo que es necesario. Ustedes saben que el utilizar la herramienta incorrecta es peligroso por dos razones:
Primero, generalmente no se realiza bien el trabajo con ella y además se requiere demasiada energía para realizarlo. Una herramienta incorrecta puede hacer que nos resbalemos, que nuestras manos se introduzcan en zonas o puntos de pellizco o que suframos otras clases de lesiones.
Segundo, el otro peligro de utilizar una herramienta de ‘improvisación’ es el daño que se puede hacer a la herramienta en sí, lo que pudiera producirnos un accidente cuando la volviéramos a utilizar. Imagínese a alguien tratando de clavar un clavo grueso con el lado plano de un hacha que ha sido utilizada para romper rocas…
La condición de las herramientas manuales es su responsabilidad. La forma en que las utilizan depende estrictamente de ustedes. Yo les puedo hablar de vez en cuando sobre la seguridad de las herramientas manuales, pero lo que no podemos hacer es estar todo el día recomendándoles la forma correcta de utilizarlas. Si lo hiciera, ustedes se resentirían y con buena razón.
Así que, lo que voy a hacer es decirles lo que yo considero que son los puntos más importantes que debemos tener en cuenta al utilizar herramientas manuales. Y esos puntos los voy a condensar en tres:
En primer lugar, mantengan sus herramientas en buenas condiciones. El viejo dicho: “A un buen mecánico se le reconoce por las herramientas que utiliza”, significa que los buenos trabajadores se enorgullecen de sus herramientas, y saben que para realizar un buen trabajo las herramientas tienen que estar en condiciones perfectas. Si el mango de un hacha o martillo muestra el comienzo de una rajadura, remplácenlo, porque incluso si se forra con cinta, nunca será tan resistente y equilibrado como cuando era nuevo.
En segundo lugar, almacenen y transporten sus herramientas adecuadamente. Normalmente se dispone de un baúl o una caja de herramientas cerca del lugar de trabajo. Depende de ustedes, pues, almacenarlas adecuadamente. Mantengan las herramientas limpias y secas en un lugar seguro, de tal forma que no se dañen debido a material que cae, que no pueda pasar por encima de ellas ningún equipo y que no puedan ser causa de que ustedes se tropiecen. Cuando hayan terminado de utilizar una herramienta, vuelvan a almacenarla en la caja para herramientas o en otro lugar de almacenamiento.
Traten de no llevar herramientas en las manos cuando suban por las escaleras. Llévenlas en una bolsa, colgadas del hombro o del cinturón. De tal forma que sus manos estén libres para agarrarse a los lados de la escalera. Y nunca suban o bajen una herramienta eléctrica por su cable. Si deciden subirla o bajarla por medio de una cuerda, aten la cuerda alrededor de la herramienta eléctrica, no aten la cuerda al cable eléctrico.
Asegúrense de proteger los puntos cortantes y las caras o lados de las herramientas de corte. Si transportan herramientas cortantes, mantengan los bordes alejados de su cuerpo, y transporten las herramientas de tal forma que si cayeran, no les causaran lesiones.
Y, en tercer lugar, utilicen la herramienta para el trabajo que van a realizar. Recuerden que cada una de las herramientas manuales que ustedes utilizan fueron diseñadas para realizar un trabajo en particular y, si la utilizan y cuidan de ella correctamente, facilitarán su trabajo y lo harán más seguro. Estoy seguro que todos ustedes en alguna ocasión han utilizado una herramienta que tenía un borde gastado o roto y saben lo difícil que es hacer un trabajo bien con una herramienta así.
En realidad, la mayoría de las lesiones que se producen debido a la utilización de las herramientas incorrectas se pueden prevenir si se siguen las tres normas que les he mencionado.
Y para terminar, quiero recordarles algunas recomendaciones que deben tener en cuenta al utilizar herramientas manuales:
·         No recarguen una herramienta extendiendo su mango.
·         Cuando utilicen una llave, hagan fuerza hacia ustedes.
·         Eviten golpear dos herramientas que sean de acero templado.
Cuando tengan que cortar, apuntalar o golpear, asegúrense que tienen un equilibrio firme y que sus pies y piernas están lo más alejados posibles del lugar de trabajo.
Tengan siempre presente que los buenos trabajadores y las buenas herramientas van juntos.

lunes, 21 de mayo de 2012

Charla: Protección para la cabeza


El otro día me llamó la atención la frase de un anuncio que me ha servido de inspiración para la charla de hoy. La frase decía así: “No se le ocurra perder su cabeza”. Me puse entonces a pensar que, en realidad, con ciertas y determinadas limitaciones, casi todo el mundo puede trabajar o ser útil de alguna forma a pesar de que le falte un dedo, una mano o una pierna. Pero sin cabeza, nadie puede vivir. Es obvio entonces que la protección de esta parte de nuestro cuerpo es un tema de mucha importancia, por lo que he decidido tratarlo hoy.
Uno de los equipos de protección personal más importantes en la industria, es sin lugar a dudas el casco protector. Estoy seguro que muchos de ustedes han oído y quizás hasta presenciado, algún caso donde un trabajador ha estado a punto de perder la vida, pero que gracias al casco protector se ha salvado.
En esta charla vamos a hablar del casco en sí, de los peligros que pueden dañarlo y de su cuidado y mantenimiento, de lo cual depende que su función pueda cumplirse cabalmente llegado el caso. La vida útil del casco depende no sólo de las condiciones normales que nos rodean en nuestro ambiente de trabajo, sino también de otros factores, como pueden ser el calor, el frío, productos químicos, rayos ultravioletas, etc.
El casco, como lo sabe la mayoría de ustedes, consiste básicamente de dos componentes, la coraza – que es el casco sólido – y la suspensión interior, formada por la banda ajustable y la copa de cocos. Ambos componentes son de mucha importancia, no nos pueden proteger el uno sin el otro. Ambos necesitan una inspección y un mantenimiento regular.
El casco, como ven, es rígido y fuerte. Esa rigidez, además de aminorar la fuerza de los impactos, hace que cualquier objeto punzante que caiga contra la coraza, sea desviado.
Una cosa de la que tenemos que cuidarnos, es de las rajaduras o arañazos en el casco, por muy pequeños que sean. Si ustedes observan algunas de estas señales en su casco es imperativo que lo remplacen por otro nuevo. Por experiencia se sabe que estas pequeñas rajaduras o arañazos son el principio de rajaduras mayores. Si el casco ha sufrido el impacto de cualquier objeto ya sea cuando lo estábamos usando o cuando no, debe ser inspeccionado antes de volver a usarlo.
Hablemos ahora del sistema de suspensión. Esta banda ajustable interior que les muestro es tan importante como la cubierta exterior del casco, o sea la coraza. Los beneficios son obvios, ya que el casco se mantiene a la distancia adecuada gracias al ajuste de esta banda. Todos sabemos lo importante que es este espacio entre el casco y nuestra cabeza. De esta forma, el aire puede flotar en ese espacio.
El propósito principal de las correas de la copa es crear espacio suficiente para absorber la energía de un golpe. Pero para ello es imperativo que las correas se mantengan en sus condiciones óptimas.
Más de una vez he tenido que llamar la atención a alguno de ustedes, porque he notado que tienen la mala costumbre de colocar guantes, cajetillas de cigarrillos, u otros objetos en la parte interior del casco. Esto es una práctica peligrosa ya que se anula el espacio de absorción de energía de los golpes y no podrá protegernos en caso de un accidente.
Otra cosa, no pinten nunca el exterior ni el interior del casco, ni siquiera para poner sus iniciales, todas las pinturas contienen ciertos solventes que pueden ser destructivos para el material de que está hecho el casco. Si quieren identificar sus cascos, pueden usar alguna cinta adhesiva pegada a alguno de los costados del casco.
Para terminar, quiero pedirles a todos que periódicamente revisen sus cascos, la parte interior y la parte exterior, no sean descuidados con este equipo. Todos tenemos varios órganos que pueden ser remplazados en nuestro cuerpo, tenemos varios dedos, dos piernas, dos brazos, pero sólo tenemos una cabeza. Asegurémonos pues, de que la cuidemos, sin ella no somos nada.

sábado, 19 de mayo de 2012

Charla: Ropas Protectoras


En cada una de estas charlas de 5 minutos hay generalmente un aspecto relacionado con la prevención de accidentes que trato de recalcarles. Si logramos dejar que influyan sobre nuestro modo de actuar, reduciremos a un mínimo, donde trabajemos, el número de lesiones incapacitantes.
Hoy quiero hablarles sobre la ropa protectora y los equipos que se diseñan para nuestro uso personal. Empezaré por decirles que el no usarlos, o el abusar de ellos, es una de las razones por la que los trabajadores siguen sufriendo toda clase de lesiones incapacitantes que podrían evitarse sencillamente siguiendo unas reglas básicas.
Aunque no podamos decir que estos accidentes son debido totalmente al descuido, esta afirmación se acerca mucho a la realidad. A veces, sin embargo, son consecuencia directa de la ignorancia. Es una forma de descuido que condenaríamos seguramente si lo viéramos en cualquier persona, pero no lo hacemos cuando lo vemos en nosotros mismos.
Si cualquiera de nosotros tuviera que salir a caminar en medio de una tormenta de una noche fría de invierno, nos abrigaríamos con la ropa más apropiada. Nos prepararíamos para esa situación. Aquí, en nuestros departamentos, diariamente nos enfrentamos a muchos peligros y sin embargo no usamos la ropa adecuada para protegernos. Todos ustedes conocen su trabajo y saben lo que necesitan para protegerse en el desempeño del mismo. Todos saben que en trabajos donde hay partículas voladoras es necesario protegerse con anteojos protectores. Donde se manejan objetos pesados es necesario llevar zapatos con punteras de acero. Un soldador eléctrico tienen que llevar un casco equipado con un vidrio oscuro para proteger sus ojos de las luces cegadoras y de las chispas de los arcos eléctricos, si quiere evitar las lesiones en las que incurren los trabajadores que no llevan la protección necesaria.
Nuestra ropa protectora puede ser simplemente guantes para proteger nuestras manos, botas de goma, un traje de amianto, un cinturón de seguridad o cualquier otro de los muchos equipos de protección que existen, depende de la necesidad.
Supongamos que hiciéramos un inventario de todas las protecciones que habitualmente llevan los trabajadores que realmente las necesitan. ¿Cuántos de ustedes pensarían que esa ropa protectora es peligrosa? Seguramente ninguno, y en cambio muchos de ustedes actúan como si así lo fuera, y trabajan sin valerse de la protección que ofrecen.
Yo no estoy aquí representando a un fabricante de ropa de protección o tratando de venderles nada. Estoy aquí simplemente para decirles que paga el estar preparados. Paga porque las estadísticas demuestran que los trabajadores que llevan habitualmente protección sufren muchas menos lesiones que los que no la llevan.
Sabemos que cuando una regla dicta que en un trabajo se lleven anteojos de protección, ese requerimiento es para nuestra protección, ese requerimiento es para nuestra protección y para la protección del departamento. En cambio nos olvidamos muchas veces y dejamos los anteojos en el armario o descansando sobre nuestra frente y no sobre nuestros ojos.
El hecho de que no les insista continuamente en que los usen, no es una señal de que no se los aconsejo. Simplemente lo hago porque no quiero estar encima de ustedes continuamente y quiero dejarles a su propia iniciativa. Nosotros asumimos, muchas veces, erróneamente, que el interés en su protección los conducirá a protegerse con los equipos de protección que necesitan.
Quiero pedirles que cada uno de ustedes piense detenidamente sobre los riegos a que se exponen diariamente. A continuación repasen los artículos de que disponen y vean si no hay algo, alguna ropa, algún equipo protector, que podría estar usando para protegerse contra ese peligro. 
Y para terminar, y como resumen, quiero que recuerden siempre este eslogan: Usen la ropa protectora – no abusen de ella. Puede salvarles un ojo, un pie o incluso la vida.
Fuente Externa